CHACARERA MATA CUARTETO
- Ruben Ceballos
- 30 jun 2022
- 2 Min. de lectura
Se escribe con T de Triunfazo, mas aún cuando en el plano futbolístico hay muchísimas cosas por corregir. Después de dos derrotas, ganar en el Kempes no es poco. Y Central lo hizo. 2 a 0 a Talleres para engrosar un promedio que preocupa. Siempre es mas fácil trabajar y mejorar cuando aparecen las victorias.
Obligado por las lesiones de sus delanteros, Rondina tuvo que armar un 4-1-4-1 desde el arranque. En el medio Kalinsky mas retrasado, formando un triángulo con Soraire y Montoya (sorprendió su aparición en esa posición), Metilli y Martinez por las bandas y Riaño como llanero solitario. Al equipo le costó un montón arrimarse a Herrera. En un primer tiempo donde Talleres se cansó de tener la pelota sin saber que hacer con ella, Central tuvo dos claras con jugadas preparadas nacidas de pelotas paradas (mérito al laboratorio de la semana).
Cuando la T se quedó con 10, Rondina mandó a Besozzi por Montoya, Metilli pasó a jugar mas cerca de Riaño y Central se plantó decididamente en campo contrario. Pero así como al conjunto cordobés le costó generar peligro monopolizando la tenencia del balón, el Ferroviario también fue preso de sus propias limitaciones. Martinez decidía siempre mal (debe entender que hay una sola pelota en el campo de juego y no una para él solo), Riaño enemistado con el arco y los defensores no podían controlar a Santos, el único punta de Talleres, al que casi le regalan un gol. La cara de Rondina en el banco lo decía todo.
Goles son amores suelen decir. Dos asistencias de Metilli y doblete de Riaño, que pasó de villano a héroe y cumplió con la inexorable ley del ex. Ganar sobre el final, sin jugar bien, es un regalo del cielo. Desde que se enfrentan en Primera, el Ferroviario ya golpeó dos veces a Talleres y no perdió nunca contra un rival con el que hay "pica" desde los viejos Argentino A.
Ganar es lo mas importante, si. Pero los resultados positivos no deben maquillar los rendimientos colectivos e individuales deficientes. Hay que ser consciente de algo: a Central Córdoba no le sobra nada, sobre todo en los recursos humanos. Y en ese contexto, la única manera de hacerse fuerte es aprovechar lo poco que hay e intentar conformar un equipo que disimule las limitaciones individuales. ¿Es fácil? Para nada. Es la tarea mas difícil para un entrenador. Rondina tiene mucho trabajo por delante. En principio tiene que empezar eligiendo a los mejores 11 posibles para cada partido. Olvidarse de los antecedentes, la experiencia y la mar en coche. Él mas que nadie sabe que algunos piden pista y otros piden banco.
Por el Gringo Ceballos
Foto Prensa Central Cordoba







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